Cómo la alimentación puede afectar a nuestros estados de ánimo

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Por Oriol Lugo, doctor en psicología y co-director de Owl Institute

Todos/as hemos escuchado en algún momento la frase “somos lo que comemos”, pero ¿y si esta frase tuviera un significado más profundo? Podemos ir más allá y empezar a afirmar que lo que comemos puede definir nuestros estados de ánimo y cómo nos sentimos.

¿Pero cuál es la relación existente entre la alimentación y nuestros estados anímicos?

woman-with-juice-15415943744prSon extensamente conocidos los efectos que nos genera el té, el café o el chocolate en nuestro organismo. La teína, la cafeína y la teobromina son sustancias naturales que están presentes en las bebidas y alimentos, y que estimulan nuestro sistema nervioso, generando endorfinas (hormonas vinculadas con el placer). Cuando tomamos una taza de té o de café, o comemos chocolate (como más puro mejor), podemos sentirnos más animados/as en relativamente poco tiempo.

Y, al contrario, hay otros alimentos y sustancias que son capaces de generarnos efectos dañinos e incluso a la larga pueden algunos llegar a condicionarnos estados de apatía, tristeza y desmotivación. Es el caso de los alimentos ricos en grasas saturadas y en azúcares.

Los doctores Westover y Marangell analizaron que existía una relación entre la depresión y el consumo de azúcar, siendo aquellas personas que más consumían esta sustancia quienes detentaban un mayor riesgo de acabar sufriendo de un trastorno del estado de ánimo.

Y en el caso de las grasas saturadas y los azúcares (como los que podemos encontrar en la bollería industrial y en la comida rápida), según un equipo de investigadores españoles, también estos alimentos pueden aumentar riesgo de sufrir depresión.

Entonces podemos empezar a contemplar una relación entre el azúcar y los trastornos del estado de ánimo, ¿pero ocurre lo mismo con el consumo de azúcares naturales, como los que están presentes en las frutas?

No en el caso de los azúcares que podemos encontrar en las frutas, que son la fructosa, la glucosa y la sacarosa. Estos son alimentos que nos ayudan a sentirnos en equilibrio.

Como resultado de este conjunto de investigaciones podemos plantearnos el desterrar o reducir de nuestras dietas productos que puedan contener grandes dosis de azúcares y sustancias procesadas. No nos olvidemos de las bebidas azucaradas, las cuales contienen grandes dosis de azúcares. Además, un equipo de investigadores estadounidenses demostró la relación entre estas bebidas (que contienen edulcorantes artificiales y grandes dosis de azucares) y un aumento en los sujetos que las tomaban con frecuencia, de desarrollar depresión.

¿Y si tenemos claro que estos alimentos no nos ayudan, por qué los seguimos tomando?

Hay muchas formas de explicar el por qué hacemos las cosas que hacemos, pero quizás muchos de nosotros/as no somos conscientes del daño o del beneficio que podemos obtener al cambiar ciertos alimentos por otros. Los efectos son acumulativos y quizás como sus perjuicios son más a medio y largo plazo, no nos vamos dando cuenta hasta que hemos llegado a un punto crítico.

comida-estilo-de-vida-saludable-fotografia-de-comida-867406No es fácil realizar cambios cuando nos encontramos en un estado de tristeza, nervios o con un posible trastorno del estado del ánimo. Es por esta razón que hemos debemos aprovechar para empezar a realizar los cambios cuanto antes. Si ahora estamos anímicamente más fuertes y con un mayor equilibrio, será mejor que nos enfoquemos en cuidarnos más.

Quizás el hecho de evitar tomarte un refresco y sustituirlo por una infusión, o el comer una pieza de fruta en lugar de un bollo, no parecen grandes cambios, pero tal como hemos ido explicando, pueden asentar unas bases para mejorar nuestra salud física, mental y emocional.

También es importante plantear cambios en nuestro entorno, ya que, si nos encontramos con un grupo de amigos/as y familiares los cuales tienen una tendencia a consumir algunos de estos alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares o edulcorantes artifíciales, nos será más complicado de efectuar los cambios y no caer en la tentación de ingerir o tomar estos alimentos.

¡Tú puedes cambiar tu alimentación y con ello, tu estado de ánimo y quien eres!

Fuentes:

Almudena Sánchez¬Villegas, Estefania Toledo, Jokin de Irala, Miguel Ruiz¬Canela, Jorge Pla-Vidal and Miguel A MartínezGonzález (2012). Fast-food and commercial baked goods consumption and the risk of depression. Public Health Nutrition, 15, pp 424¬432 doi:10.1017/S1368980011001856

Gangwisch, J. E., Hale, L., Garcia, L., Malaspina, D., Opler, M. G., Payne, M. E., … & Lane, D. (2015). High glycemic index diet as a risk factor for depression: analyses from the Women’s Health Initiative. The American journal of clinical nutrition, 102(2), 454-463.

George, S. E., Ramalakshmi, K., & Mohan Rao, L. J. (2008). A perception on health benefits of coffee. Critical reviews in food science and nutrition, 48(5), 464-486.

Guo, X., Park, Y., Freedman, N. D., Sinha, R., Hollenbeck, A. R., Blair, A., & Chen, H. (2014). Sweetened beverages, coffee, and tea and depression risk among older US adults. PloS one, 9(4), e94715.

Westover, A. N., & Marangell, L. B. (2002). A cross‐national relationship between sugar consumption and major depression?. Depression and anxiety, 16(3), 118-120.

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