La buena comida a domicilio, ¡sin desperdicios contaminantes!

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Por Emilio Viguera, director general de foodStories.

En la historia reciente nos hemos alimentado mejor o peor siguiendo curvas ascendentes y descendentes. Tras el puchero, los bocadillos de jamón y la fruta a bocados de nuestras abuelas llegó la revolución de las barbacoas, seguida del fast food y los preparados congelados. Desde entonces, y hasta hoy, nuestros supermercados se han llenado de ‘alimentos’ ultraprocesados que poco tenían de alimentos y mucho de procesos nada saludables. ¿Qué es la buena comida a domicilio?
Esto está cambiando de unos pocos años a esta parte, y aún más a causa del confinamiento: el gusto por las reuniones en casa, la cocina y la dieta sana aparecen en nuestras vidas casi como si nunca hubieran estado ahí. Ahora conocemos más nombres de chefs que de empresarios, vemos programas de cocina como si fueran el thriller más apasionante y nos preocupamos por qué ponemos en nuestro plato y el de nuestra familia. Somos, en general, más conscientes de que lo que comemos y cómo lo comemos repercute no solo en nuestro peso o forma física, sino también en nuestro estado de ánimo y en nuestra protección frente a futuras afecciones de salud.

Así, partiendo de la base de que a todos nos gusta comer bien y variado y que el interés por lo saludable es mucho más que una moda pasajera, la cocina en casa vive uno de sus mejores momentos. Y es fantástico, pero no nos engañemos, la buena alimentación necesita tiempo, y en general tenemos poco. Tal vez no tanto para el cocinado en sí, pero sí teniendo en cuenta todo lo que conlleva: pensar en el menú (buscar recetas, investigar, preguntar), ir a la compra (siempre mejor el mercado de barrio, la tienda especializada o, si queremos un plus de garantía, directamente el pequeño productor local), comparar precios (comer saludable no es más caro, pero a veces hay que buscar), etc.

Lo cierto es que en la actualidad seguimos pidiendo bastante a domicilio, y aunque hay estupendos servicios que cuidan la calidad e incluso ofrecen opciones de alta gama, no perdamos de vista el peligro que este modelo de consumo conlleva: además de alejarnos de la cocina (solo conseguiremos adquirir hábitos saludables si la conocemos y la practicamos desde pequeños), en muchos de los casos su oferta gastronómica no es la más saludable. Sin contar con la desmesurada cantidad de envases de un solo uso que producen (incluso si se trata de materiales reciclados, el coste ecológico es grande). Y todo suma, ¿verdad?

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Por otro lado, si no somos expertos o al menos experimentados en este laboratorio de pruebas que es la cocina, la recomendación de nuestra madre de ‘un chorrito de esto’ o ‘una pizca de aquello’ será difícil de seguir. Pongamos como ejemplo un bizcocho: comprarlo por uno o dos euros (sí, los hay a ese precio) en cualquier tienda ‘de paso’, y comerlo tardaremos apenas diez minutos. Mientras que si nos dedicamos a hacerlo en casa de manera saludable primero tenemos que reunir huevos, harina, una fruta como edulcorante natural, aceite, etc, luego mezclar en sus proporciones adecuadas y hornear una media hora. ¿Merece la pena?, ¡siempre!

Por todo ello hoy son muchos, desde deportistas para los que ‘su cuerpo es un templo’ hasta padres y madres que quieren inculcar buenos hábitos, o seniors que redescubren esta afición, pasando por cualquiera que busque sentirse mejor y esté concienciado con no perjudicar al planeta, los que dedican más y más tiempo a la cocina en casa.

Todo en su justa medida

Sabiendo de las restricciones de tiempo y de la dificultad, a veces, de encontrar algunos de los ingredientes -sobre todo si aspiramos a confeccionar recetas innovadoras, distintas o de cocina internacional- y con el ánimo de contentar y facilitar la vida a todos sus defensores surgen, igual que los kits para hacer una bufanda o montar un acuario, los kits de comida como los que ofrece ya en España foodStories: todos los ingredientes que necesitas, en sus proporciones justas, para cocinar ese delicioso plato igual, ¡o mejor!, que en un restaurante.

Recetas elaboradas por cocineros y nutricionistas expertos que no solo tienen en cuenta una dieta equilibrada y saludable, sino que además nos pueden indicar la cantidad exacta de calorías o los posibles alérgenos. Además, como las raciones están medidas, evitaremos también el desperdicio de comida y todo ello presentado en envases de vidrio 100% reutilizables. Con ellos nos ahorramos el periplo por distintas tiendas buscando esa especia concreta o esa fruta exótica que queremos incluir en nuestra receta, sin perder un ápice de lo más divertido: cocinar y compartir con familiares o amigos, y disfrutar tanto del proceso como del resultado. Así, mientras que unos tejen o restauran muebles, otros unen ese rato de ‘hazlo tú mismo’ con la cocina y se recibe buena comida.

Comer saludable es tendencia, ¡y además es divertido!

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