¿Qué es la Inteligencia Espiritual?

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Inteligencia emocional

Imagen: Greg Rakozy. Unsplash

Probablemente ya conoces la inteligencia intelectual y la inteligencia emocional, pero hay una nueva corriente que defiende una tercera inteligencia: la Inteligencia Espiritual. Y para conocer un poco más sobre este tema tan novedoso hemos pedido a Davide Neri, Life Coach & Trainer, y experto en Inteligencia Espiritual, que nos explique qué es y cómo se puede alcanzar y desarrollar.

La Inteligencia Espiritual. Mas allá de la Inteligencia Emocional

La inteligencia intelectual es la inteligencia de los números, de la lógica, de las soluciones efectivas y eficientes. De la técnica, de la física, de la matemática. En definitiva de la ciencia.

La inteligencia emocional es la inteligencia de las emociones. La que nos permite percibir, comprender, manejar y, en definitiva, utilizar las emociones. El concepto fue popularizado por el psicólogo estadounidense Daniel Goleman através de su célebre libro Inteligencia Emocional ya en el año 1995. Ya existen muchos cursos, talleres, programas educativos que tienen como objetivo desarrollar las competencias emocionales. Existen también una gran cantidad de artículos científicos que investigan el tema y que han demostrado los beneficios de la inteligencia emocional.

La inteligencia espiritual podría ser definida como esa intuición íntima y única que cada uno de nosotros tiene sobre lo que verdaderamente quiere para su vida y representa la única vía para poder vivir una vida plena. La inteligencia espiritual nos permite buscar respuestas a la preguntas verdaderamente importantes: ¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Y la muerte? Esas preguntas incómodas que preferimos evitar. Preguntas a las que pensamos no poder dar respuesta. Preguntas que determinarían un cambio profundo en la pasiva tranquilidad que nos hemos construido para que nada nuevo o sorprendente pueda acontecer en la nuestra vida.

La inteligencia espiritual proporciona herramientas para separar la conciencia de los pensamientos transcendiendo así nuestro yo y la personalidad que tenemos, y que, con sus visiones limitantes, no nos permiten vivir en manera plena. El proceso educativo de la espiritualidad nos permite tener mas confianza en nosotros mismos y en los demás, tener ecuanimidad, mas compasión, sentir la libertad interior y su fuerza liberadora para vivir una vida verdaderamente plena.

La inteligencia espiritual nos permite reconocer, nombrar y dar respuesta a las que podríamos llamar necesidades espirituales. En concreto, la inteligencia espiritual dota a las personas de las siguientes capacidades:
1. Capacidad de reconocer, nombrar y dar respuesta a las necesidades espirituales;
2. Capacidad de trascender la mente y el yo: somos más que la mente;
3. Capacidad de separar la conciencia de los pensamientos;
4. Capacidad de percibir la dimensión profunda de lo real;
5. Capacidad de percibir y vivir la Unidad (No-dualidad) que somos.

En general, es necesario educarnos a experimentar una atención plena o “mindfulness” en todo lo que hacemos de forma cotidiana. Ese tipo de atención tiene el objetivo de hacer que vivamos plenamente aquí y ahora. Es muy importante también que practiquemos una observación interna, que consiste en observar los pensamientos, las emociones y los sentimientos que nos habitan, sin identificarse con ellos.

Cuando te sientes inspirado por tu propio propósito todo empieza a irte bien. La inspiración surge de volver al interior, al espíritu.

Cuando sientes la inspiración, lo que parecía arriesgado se transforma en un camino que te sientes obligado a seguir.

Los riesgos desaparecen porque vas tras tu dicha, la verdad que existe en tu interior, el amor armonizado con tu intención. Si no sientes amor, no sientes la verdad, y tu verdad está envuelta en la conexión con el Espíritu. Por eso, la inspiración constituye una parte tan importante de la realización de vivir con un propósito.

Los pasos hacia tu Propósito.

La teoría no es una base suficiente para que se pueda ver un verdadero cambio en nosotros. Es importante entonces una práctica íntima y personal a través de:

  • Meditación-Atención: escuchar y utilizar el silencio. Las distracciones impiden, muchas veces, la posibilidad de focalizarte en lo que sientes correcto para tu vida. El silencio es el instrumento principal que utiliza la inteligencia espiritual para revelarse. No se trata de llegar al nirvana ni tampoco de llegar a la santidad, sino dedicarte un momento íntimo contigo mismo.
    En la práctica podrías experimentar lo difícil que es mantenerse en el silencio y gestionar y bajar la intensidad del ruido mental de tus pensamientos. Pero será el primer paso hacia el espíritu y entonces una dirección nueva para tu vida. Puedes empezar con algunos ejercicios sencillos.
  • Contemplación-Atención. ¿Cuándo ha sido la última vez que has contemplado, sin juicio, la belleza de un árbol, por ejemplo? Sin haber tenido la necesidad de nombrarlo o describirlo. ¿Cuándo ha sido la última vez que has atendido a ese árbol, en silencio, sólo por el placer de estar ahí?
    Te invito a intentar utilizar cada momento para sorprenderte, contemplando el milagro de la vida presente en todos los seres vivientes que están a tu alrededor.
  • Diálogo interior (pensamientos y emociones). Observa qué parte de tu dialogo interior se centra en lo que falta, en las circunstancias negativas, el pasado o las opiniones de los demás. Cuanto mayor conocimiento tengas de tu diálogo interior, antes podrás cambiarlo. Acuérdate que eres responsable de tus propios pensamientos. Edúcate en elegir los pensamientos positivos. Los pensamientos que te permiten un cambio, que te hacen una persona mejor, que crean en ti emociones de alegría, bienestar y de gratitud.
  • Acción (Tu decides). No existen excusas. No te dediques a esperar, desear, rezar y rogar para que aparezcan en tu vida las personas o las circunstancias idóneas. Toma responsabilidad sobre tu propósito y toma acciones para que se realice. ¿Cuál es la primera acción que puedes hacer desde mañana para que se pueda realizar tu propósito? Algo pequeño. Inmediato. Con tu familia, con tu pareja o en el trabajo. Tú sabes muy bien lo que no funciona en tu vida, conoces muy bien la excusas que te estas dando para no tomarte la responsabilidad de cambiar.  ¿Cuál es la simple, pero fundamental, acción que estás procrastinando? Esa acción contiene la semilla del sentido de tu propia vida. Te dejamos un ejercicio para ayudarte a definir tu propósito u objetivo.

Bibliografía

Goleman, D. (1995) Emotional Intelligence, Bantam.
Dyer, W.D., (2005) The power of Intention: Learning to Co-create your world your way, Hay House.
Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Madrid: Síntesis.
Torralba, F. (2010). Inteligencia espiritual. Barcelona: Plataforma.
Cavallé, M. (2011). La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia. Barcelona: Kairós.
Martínez-Lozano, E. (2011). Vida en plenitud. Apuntes para una espiritualidad transreligiosa. Madrid: PPC.
Martínez-Lozano, E. (2014). Otro modo de conocer, otro modo de vivir. Invitación a la no- dualidad. Bilbao: Desclée De Brouwer.

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